ALPHA: El nacimiento del mejor amigo del hombre

El nacimiento del mejor amigo del hombre. Alpha, intenta narrar de una manera sui géneris, la historia de cómo el hombre y los lobos, unieron sus caminos durante la última glaciación, 20.000 años atrás. Y como, de esa relación, perdura hoy la extraordinaria amistad de los humanos con los perros… y viceversa.
La historia a simple vista no es nada original, bien podría ser un relato literario escrito por el célebre Jack London (“Colmillo Blanco”) o alguna otra producción de las tantas que tiene la compañía de los sueños Walt Disney, para el disfrute de todos los públicos. Pero aún sin ser original cumple con su cometido, entretiene, emociona y recrea una época fascinante muy alejada de nuestro tiempo de hoy en día.
Alpha cuida hasta el último detalle, visualmente impactante y maravillosa junto a su banda sonora, nos sitúa en un universo simplemente espectacular, siendo el paisaje el tercer actor importante de la historia. Los barrancos, el manto de estrellas, las montañas cubiertas de nieve, los lagos ocultos por el hielo se convierten en el contrapunto fuerte y endiablado de las aventuras de los protagonistas.
El film nos narra la odisea épica que debe emprender Keda (interpretado por un espléndido Kodi Smith-McPhee) en su ardua batalla de supervivencia para regresar al campamento base, tras ser dado por muerto por su tribu. Nuestro héroe se las verá y deseará, para sobrevivir en un entorno del que poco conoce y en el que contará únicamente con la ayuda y compañía, de un lobo salvaje malherido, hasta la fecha poco proclive a un lazo de amistad. Dos protagonistas que por distintas razones se ven envueltos de la noche a la mañana, separados de su núcleo familiar, perdidos, heridos, desorientados y hambrientos , con necesidad de unir sus fuerzas, para poder alcanzar su objetivo final.
Una épica aventura conmovedora que evidentemente no es fidedigna a la historia real, ni lo pretende, pero si nos brinda un entretenimiento mágico, bello y que perdurará en nuestro recuerdo.

¿Te adentras a la edad de hielo?

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