Arroz con Bogavante: el que me gusta

arroz con bogavante

Hay platos que aunque el nombre técnicamente nos los describa, la realidad es que debido a las diferentes formas de cocinarlo, es muy posible que lo esperado sea muy diferente a lo recibido. Y si lo recibido está muy por debajo de nuestras expectativas, entonces puede devenir en una tremenda decepción. Y no por la calidad del producto ni por una mala ejecución, que también, sino por las diferentes formas de elaboración que vienen condicionadas por gustos, cultura, tradiciones, etc.
Un plato que provoca grandes expectativas es el arroz con bogavante, y que aunque a priori pensemos que no hay muchas posibilidades, la experiencia nos demuestra que las hay casi tantas como cocineros. Así, podemos encontrarnos con arroces con bogavante caldosos (para comer con cuchara), arroces secos, arroces melosos, arroces con poco color, arroces potentes o suaves, con bogavantes congelados o vivos, con gambas, con azafrán, sin azafrán, etc.
Pero personalmente hay uno que es el que más me gusta, y el que considero que está por encima de todos; yo lo llamo arroz meloso con bogavante; y por supuesto, es el que me gusta cocinar. Y valga lo de meloso para indicar que el arroz debe estar cremoso, pero al punto en que es posible comértelo con tenedor, y no usar cuchara.
Otras características de mi arroz meloso con bogavante, es que los bogavantes estén vivos, hecho que hoy en día es relativamente fácil y asequible. Y en cuanto a sabor y color, me gusta preparar una base de caldo de cabezas de gambas y ñoras, que le dará el gusto y color definitivo, para que además de entrar por el gusto y el olfato, entre también por la vista.
Y como contra gustos no hay nada escrito, éste es el que me gusta.

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