“AUTO ROSELLON” un lugar que invita

Auto Rosellon, invita a todo… a desayunar, “brunchear”, comer, tomar un aperitivo o cenar, porque este espacio es especial, en palabras de sus dueños: “un local basado en una cocina que no se puede etiquetar. La puedes probar y la puedes explicar, pero es difícil ponerle una etiqueta. Porque eso es lo que nos gusta. Las cosas, las personas, los sentimientos que son inetiquetables, que son auténticos.”

“AUTO ROSELLÓN” era una antigua casa de piezas de reparación para coches averiados, un local con más de cincuenta años en el Eixample. Ahora se ha convertido en una “casa de comidas” con personalidad propia, su filosofía es ver len a cocina un acto de amor.

Hoy os hablo del desayuno, al que le dedicamos tan poco tiempo, sin valorar la importancia que tiene tomarlo sano y equilibrado, relajados y con calma.

Lo más importante, a mi que me gusta el café, es que aquí está bueno, creo que un sitio en el que el café sea malo pierde la mitad de sus puntos, por no decir más. Abren a las 8.00 de la mañana, pero hay propuestas (de desayuno), para tomar a cualquier hora del día.

La oferta te permite escoger un DESAYUNO DE REYES, que incluye varios tipos de tostadas, con jamón, aguacate y semillas de tomate y queso feta, huevos revueltos, fritos, etc., un bikini para chuparse los dedos hecho con queso Compte, cebolla caramelizada y jamón, entre otras cosas, zumos y smoothies hechos al momento, me encanta el AUTO GREEN que lleva plátano, espinacas y piña, o puedes optra por un desayuno más “nuestro”, cesta de bollería y tostadas con mantequilla y mermeladas, café con leche normal o leches vegetales, tés e infusiones y por si no fueta suficiente tienes las tartas del día.

Los ingredienes y materia prima ecológica de excelente calidad, junto con el “arte” que tienen en esta casa, hacen que todo esté delicioso, para mi desayunar en un espacio bonito y tranquilo, donde los camareros son agradables, el interiorismo, las vajillas y todos los detalles están muy cuidados, es quizás el equivalente a poder decir y sentir de verdad el “BUENOS DÍAS”.

Muchas veces llego en bici, me siento en la parte que está abierta a la calle y disfruto de ese delicioso momento del día sola o acompañada. Os invito a hacer lo mismo.

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