Corbata: ¿Si o no?

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Si la moda o el vestirse tuvieran algo de racional, tendríamos que admitir que no existen muchas  razones por la que llevar una corbata y que pocos accesorios son tan incomodos. Y aún así los hombres la llevan desde hace más de cuatrocientos años, desde que los mercenarios croatas de Luis  XIV desfilaron por Paris con sus foulards anudados al cuello, y fueron adoptados por el rey y por la corte bajo el nombre de «pañuelo croata», más tarde sintetizado en “corbatas”.

La corbata ha sido y sigue siendo, una de las mejores maneras de hacerse una idea sobre una persona cuando la conocemos. Observar si está muy suelta, si es demasiado corta, si el nudo está mal hecho, si no pinta nada con el resto del atuendo, por no hablar de cuando tiene alguna mancha o está sucia… nos da mucha información sobre el individuo… Pero lo que me lleva a este artículo es una cuestión: ¿Corbata si, o no?

Han sido obviamente los ingleses a hacer de ella la prenda más significativa de un hombre elegante y aunque sea una prenda que tiene cada vez más detractores, sigue utilizándose en el día a día y en ocasiones importantes y ceremoniosas. Por eso, ante la exclamación, cada vez más común  “¡Oh no! ! Corbata no!” de muchos hombres, me pregunto: ¿Por qué no verla como algo trés chic, que nos de juego? Al fin y al cabo ha sido desde siempre una señal de distinción y de personalidad de quién la lleva y de como la lleva.

Existen, seguro que lo sabéis,  muchas tipologías de nudos. Casi todos los nudos de la corbata tienen nombres ingleses, del simple Four In Hand a los siete pasajes del St. Andrew, hasta los ocho del fastidioso e imposible Windsor. Durante los Años´20 se consideraba como un accesorio casual y lo llevaban para jugar al golf, para cabalgar o para escalar montañas, así como para destacar la pertenencia a un club, o a un reparto militar.

No olvidemos las cosas que hay que hoy, hay que tener en cuenta, como escoger una corbata más oscura que el color de la camisa o que destaque y que sea más intensa que el color del traje. La corbata se entona a la camisa siempre y no al traje. Recordad que existe una para cada momento del día (tonos más claros de día y más oscuros al anochecer); es importante deshacer el nudo cuando no la llevéis y guardarla apropiadamente. Pensando en los ingleses otra vez, ni siquiera el premier Cameron se la ponía en ciertos encuentros con Obama, y por las calles de Londres es difícil ver a muchos hombres llevándola. Está claro que es una pieza que no forma parte del guardarropía de los jóvenes y en cierta forma es una pena. Muchos no saben ni hacerse el nudo, me pregunto si inventaron la corbata con el nudo hecho y la goma que la sujeta al cuello, por eso…. las mujeres competentes han sabido desde siempre hacerle el nudo de la corbata a sus hombres y hace años era un regalo estupendo para hacer.

Para concluir, hay hombres que no saben llevar una corbata y que cuando se la ponen están hasta ridículos, porque no nos engañemos, mucho depende de la compostura, del porte y del saber estar.
La corbata, que es posiblemente una de las cosas más inútiles que nos podamos poner, ha tenido su tiempo,  y si desapareciera, seguro que la echaríamos de menos, pienso que del cuidado de los detalles importantes, y la corbata ha sido siempre uno de ellos, depende y se elabora la elegancia masculina. Si he de ser sincera, espero que no desaparezca y que sigan llegando muchas invitaciones futuras en las que el dress code indique “tie”.

 

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