Donald Trump y su influencia en la industria del automóvil

fuente: www.infobae.com
fuente: www.infobae.com

Donald Trump y su influencia en la industria del automóvil. El presidente electo ha dejado ya caer sus andanadas hacia los fabricantes de automóviles: Hace pocos días, cargaba contra BMW en forma de impuesto proteccionista del 35% contra aquellos modelos fabricados fuera de sus fronteras, especialmente en México. De todos es sabido la fuerte implantación de BMW en los Estados Unidos, y que la mayoría de la gama norteamericana es importada de Alemania, a excepción de los modelos X3 y X5, ya que se fabrican en la planta de Spartanburg, Carolina del Sur, y que la marca bávara está planeando el construir una nueva planta en Mexico, concretamente en San Luís de Potosí, donde se fabricaría el futuro Serie 3 para el resto del mundo, especialmente para los Estados Unidos. Donald Trump clamaba contra esos planes, ya que BMW debería instalar esa misma fábrica en los mismos Estados Unidos, o bien ampliar la planta de Spartanburg.
En la mismas declaraciones, Trump también reclamaba más reciprocidad ya que en Europa no se venden tantos Chevrolet como BMW en los Estados Unidos. La respuesta no se ha hecho esperar, en forma de réplica por parte del vice-canciller Sigmar Gabriel, quién no duda en declarar que si quiere esa reciprocidad, Chevrolet debería fabricar mejores coches para Europa.
Se da la circunstancia que Sigmar Gabriel no es la primera vez que sale en defensa de la industria alemana. Ya, en pleno estallido del escándalo de las emisiones de VW, el vicecanciller declaró que “Debemos pensar en los miles de empleados de Volkswagen. Tenemos que ayudar a la compañía por sus empleados, no por sus directivos”.
La presencia de Chevrolet en Europa de manera oficial ha sido efímera: el 31 de Diciembre de 2015 ha sido la fecha de defunción de la marca en Europa, dadas las pobres cifras de venta en el continente, en especial en España ya que en nuestro país, la marca apenas ha registrado unas ventas de 200.000 unidades desde el inicio de su singladura en España.
La creación de Chevrolet Europa respondía a la necesidad de crear una marca alternativa a Opel / Vauxhall y sustituir ésta finalmente, en caso de que en 2009 se hubiera consolidado la venta de Opel por parte de GM (General Motors) al grupo Magna y el banco ruso Sberbank. Pero las ayudas por parte de la Administración Obama a GM con tal de frenar la quiebra de la misma y la importancia de Opel dentro del entramado de GM, y por consiguiente, la estrategia mundial del gigante americano, frenaron la venta al tándem Magna – Sberbank.
Nadie duda, por lo tanto, que Opel es oficialmente la cara de GM, ofreciendo una calidad muy superior a los modelos medios que vende en Estados Unidos, y los provenientes de Chevrolet Europa, razón por la cual no es posible la reciprocidad por la que clama Donald Trump. Cabe añadir que muchos modelos de la gama mundial se nutren del know how que Opel proporciona a otras filiales mundiales del grupo: un ejemplo, es el Chevrolet Malibu (curiosamente el único modelo americano de la gama Chevrolet Europa), un fijo de la gama norteamericana y que bebe absolutamente de la estructura del Opel Insignia europeo.

fuente: www.chevroletinalco.cl/cruze-5/

fuente: www.chevroletinalco.cl/cruze-5/

Se da la circunstancia que los modelos de Chevrolet Europa no son otros que aquellos fabricados en Corea del Sur provenientes de las fábricas surgidas de las cenizas de Daewoo y su posterior compra por parte de GM.
Otro ejemplo de la impronta de Trump en la industria americana es la paralización por parte de Ford de una inversión millonaria de 1600 millones de dólares consistente en una fábrica en San Luis de Potosí, Mexico. Como alternativa, Ford desarrollará el concepto de coches autónomos y eléctricos, invirtiendo en su factoría de Michigan, concretamente en Flat Rocks. Donald Trump, cuando aún no había jurado el cargo, ya empezaba a transformar los flujos de la industria americana.
Pero, y a nosotros? En qué nos afecta? En el área de influencia de Barcelona está una de las fábricas del grupo VW, SEAT. Desde un punto de vista mercado técnico no nos afecta, ya que los modelos SEAT no se venden en los Estados Unidos, pero sí el modelo Audi Q3 fabricado en la planta de Martorell hasta final del 2017. Hay que recordar que esa fecha de caducidad está motivada por la introducción en las plantas de ensamblaje de Martorell del Audi A1 –actualmente, se ensambla en la planta de Bruselas- a partir de Enero de 2018, mientras que las líneas de producción del Q3 se trasladan a la planta de Györ en Hungría, donde ya se fabrican la variante sedán del Audi A3 y su versión cabrio, cuyas líneas de producción también acogen el Audi TT Coupé y Cabrio.
Donald Trump, durante su primer año de mandato, aún podrá ver Audi Q3 fabricados en Martorell y vendidos en Estados Unidos. De éstos, a diferencia de las versiones europeas, solo oferta la versión T-FSI 2.0: Es decir, la versión Turbo e inyección directa de gasolina de 200 cv de potencia, mientras que las versiones TDI, brillan por su ausencia en los concesionarios americano. Esa ausencia viene determinada por el escándalo de emisiones de los motores Diesel y que sigue afectando al gigante europeo VW en forma de fallos judiciales en contra y sus correspondientes multas a la administraciones afectadas, pagos de indemnizaciones a los consumidores, re-compras de sus vehículos por parte de VW, anulación de contratos de leasing con derecho a compra por parte de empresas o autónomos, o aportaciones de dinero sin contrapartida a fondos destinados a la protección y reparación del medio ambiente, con las pérdidas que todo ello ocasiona.

fuente: www.autowereld.com

fuente: www.autowereld.com

Volvemos, otra vez, a las medidas proteccionistas que quiere implantar Donald Trump en los USA. En qué afectan a los Q3 que se venden y se venderán en los Estados Unidos? Este modelo se fabricará en Martorell a lo largo de 2017, pero aquellos que se fabriquen durante el último trimestre de este año, seguirán vendiéndose más allá de Enero de 2018, pero más allá de la pérdida de crédito de las marcas del grupo en el país americanos, dependen en gran medidas, de la velocidad que emprenda la administración Trump a la hora de lanzar un impuesto que grava a aquellos modelos importados de fuera de los Estados Unidos, y los plazos legales a la hora de votar una supuesta ley sobre la materia en las dos cámaras legislativas americanas, la Cámara de Representantes y el Senado: Lo que está muy claro, es que no va haber oposición en ninguna de las Cámaras, más allá de Representantes o Senadores díscolos, ya que el Partido Republicano cuenta con una amplia mayoría en las dos cámaras.

Lanzo una reflexión al aire: ¿Hasta que punto los americanos dejarán de comprar vehículos extranjeros, solo por una supuesta alergia proteccionista de la Administración Trump más alla de impuestos disuasorios? La respuesta es cuestión de tiempo…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *