Un monstruo viene a verte

“Un monstruo viene a verme”, la tercera película de la muy taquillera filmografía del director catalán Juan Antonio Bayona desembarca, este viernes, en la cartelera de nuestra ciudad para tocar la fibra de todos los corazones.
El tan esperado film español se estrena con todos los honores tras arrancar una multitud de lágrimas, ovaciones y aplausos en el Festival de Toronto y de dejar algo más inciertos a la audiencia de la 64 edición del Festival de Cine de San Sebastián con sus detractores y seguidores a la par.

Y es que Bayona, nuestro Steven Spielberg más español (gran referente para él), siempre ha pecado del llamado efecto “Spielberg”, sentimentalismo azucarado por doquier sin acabar de lograr cohesionar del todo las historias que nos quiere transmitir; dejando ese sabor de “sí…pero no”, en cada uno de sus proyectos. Así sucedió con su opera prima “El orfanato” y con la sobrevalorada y desigual “Lo imposible”, más cerca del telefilm de Antena3 televisión mediodía que de un estreno a la altura de lo que se auguraba tras todo el arsenal de marketing que la encumbró.
Arrasando en los Goya pero dejando un cierto sabor amargo para aquello que el espectador esperaba disfrutar en un principio por todo lo alto en la gran pantalla (una fusión consistente y perfecta tanto de efectos como de trama, propia del talento de un director de su talla).

un-monstruo-viene-a-verme-3

Es con su nuevo trabajo, “Un monstruo viene a verme” donde logra aunar lo mejor de su técnica con una fábula con cuerpo, alma y ternura y así desquitarse y lograr su obra más redonda, hasta el momento, con una historia bien profunda y triste. Conmovedora, poderosa, emotiva donde nos habla de los miedos, de lo difícil de aceptar y encarar la realidad, de la enfermedad del cáncer y en menor medida del bullying, temas nada alegres y con los que se alinea con lo mejor de Bayona, esa pericia para generar atmósferas y exponer historias con aliento a la vez que recoge ese olor a Spielberg, ese profundo y marcado sentimentalismo que recorre a lo largo de todo el metraje.

El realizador catalán toma como referencia el libro del escritor Patrick Ness, también responsable del guión del film a partir de una idea original de la escritora Siobhan Dowd (que desgraciadamente no tuvo el tiempo suficiente
para concluir su intenso y enternecedor cuento tras fallecer a causa del cáncer). Una novela apasionante que sorprende a propios y extraños, a adultos y a jóvenes, editada en más de 15 países y que enseguida se posicionó entre los títulos más vendidos y codiciados por los lectores, dando lugar a alzarse con múltiples galardones cómo el significativo THE RED HOUSE, un premio otorgado por un jurado representado por niños.

un-monstruo-viene-a-verme-2

Bayona se encuentra en su salsa para contar vivencias, sueños y tramas que golpeen el corazón, fusiona de manera sorprenderte la realidad y la fantasía, la incesante madurez y los temores que van con nuestra esencia para mostrarnos, de la manera más fiel posible, la pequeña fábula que Siobhan tenía en mente a la hora de escribir la concepción del personaje de ​Connor. La adaptación de nuestro joven héroe en mejorar como persona y instalarse mejora su entorno, tocado con una fibra especial que llenará de un mar de lágrimas el corazón del espectador a la hora de mostrarnos cómo las personas nos aferramos a la esperanza hasta el último de nuestros suspiros por las dudas y el temor, con tal de no admitir pese a quien le pese la realidad.

Juan Antonio Bayona dirige este drama fantástico rodeado de un elenco de primerísimo nivel donde destaca la presencia del joven actor Lewis MacDougall (en el que recae todo el peso de la película) junto a estrellas de Hollywood como la siempre elegante presencia de Sigourney Weaver, Felicity Jones o Liam Neeson ( quien da vida al monstruo)
Y es que siempre estamos luchando contra nuestros miedos en un mundo lleno de monstruos, pesadillas y un arsenal de incertidumbres que pueden “acongojar” a más de uno si no lo afrontamos con la debida entereza necesaria y la más honesta sinceridad con nosotros mismos. Una historia con una sensible moraleja que nos hará reflexionar y aceptar la verdad por mucho que nos duela.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *