Hablamos de Arquitectura con Toni Casamor

Es bien conocido que Barcelona, en los últimos se ha convertido en una referencia mundial en lo que a Arquitectura se refiere, y que dentro de este ámbito se ha venido tejiendo una muy elaborada red de profesionales, y que a pesar de la crisis que venimos padeciendo en los últimos años, se ha mantenido un sedimento de profesionales siguen manteniendo el estandarte de Barcelona, tanto en el ámbito urbano (la ciudad sigue mutando sin que la crisis sea un obstáculo), y más allá de este ámbito que nos une a todos, la ciudad de Barcelona.
Hoy tenemos el privilegio de tener con nosotros a Toni Casamor, socio del estudio de arquitectura BCQ, responsables de proyectos ya ejecutados en la ciudad, como la Biblioteca Joan Maragall. Esta obra, tiene como peculiaridad arrojar más luz, donde antes se erigía la Escuela de Puericultura, en St Gervasi. Cabe mencionar que ha sido galardonado con el Premi Ciutat de Barcelona de Arquitectura i Urbanisme’ en su edición 2014, auspiciado por el Ayuntamiento de Barcelona, y su nominación para el Premio Mies Van Der Rohe 2015 de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea.
Otra bien visible para los barceloneses, es el Puente Sarajevo (2011-2014), proyectado como vía de paso para vehículos en los años 80, y que BCQ ha transformado el mismo puente en nuevo espacio verde: además de zona de paso peatonal, se convierte en un punto de encuentro de los vecinos de la Trinitat Vella i Nova.
Dentro del ámbito internacional, y también dentro de la obra pública, BCQ desarrolla el proyecto como el Edificio de Servicio Público, sito en Zugdidi, para el Ministerio de Justicia de la República de Georgia.
Es este ámbito internacional, concretamente los German Design Awards, en su edición del 2014 el que también ha premiado la labor de BCQ y su proyecto de Planta de Tratamiento de Aguas del Alto Maresme, la cual también recibe el reconocimiento de la Feria.
Internacional de los Profesionales Inmobiliarios, celebrada en Cannes, con el Primer Premio de los MIPIM Awards en su Edición ​del 2013 en la categoría de Mejor Desarrollo Industrial y Logístico.
Los premios y Proyectos expuestos solo son un botón de muestra de la larga trayectoria de BCQ dentro del ámbito de la Arquitectura, cuyo bagaje capacitan a Toni Casamor como voz autorizada de la situación de la Arquitectura en nuestra ciudad.

(RC): Toni, muchas gracias por conceder a Rockinchiclifestyle la posibilidad de conversar contigo sobre un signo tan característico como la arquitectura barcelonesa: vienes de ejercer como profesor visitante en la McGill University, en Montreal, y a menudo atiendes compromisos en el extranjero, ¿Qué visión se tiene de Barcelona, desde el punto de vista urbanístico, y que se espera de ella?
Toni Casamor(TC): Muchas gracias Julio. Barcelona es una ciudad puntera en Arquitectura pero su valor más preciado es su modelo urbano. Los barceloneses a menudo no somos conscientes de la increíble calidad de vida
que genera nuestra ciudad. Comparada con otras ciudades Barcelona es una ciudad densa y multifuncional: Su alta densidad implica algunos problemas (como la contaminación o la falta de grandes espacios naturales dentro de la ciudad) pero también posibilita una gran eficiencia de los servicios (iluminación, transporte público, vigilancia…) proximidad en las distancias e intensidad de la vida urbana. La multifuncionalidad significa que los usos
están mezclados y hay un poco de todo en todas partes de la ciudad. En cualquier barrio es posible pasear, ir andando al trabajo, a comprar, a divertirse, o a la escuela, y puede darse una intensa relación entre vecinos…
Las extensas ciudades americanas, en cambio, con enormes suburbios de extrema baja densidad se ven en dificultades por la gran ineficacia de sus servicios y la frialdad humana de su modelo urbano. Por ello miran hacia Barcelona como una interesante referencia y uno de los ejemplos de mayor éxito de las ciudades meridionales europeas.​

(RC)Qué ciudad del mundo constituye para ti un modelo, y que aspecto debería copiar Barcelona?
(TC) Ninguna ciudad es perfecta. Todas tienen cualidades y defectos. Y todas están en permanente transformación. Las ciudades están vivas. Una ciudad que no esté reconsiderando y transformando continuamente su modelo urbano estaría urbanisticamente muerta. Por ello no me interesa la ‘foto-finish’ de una ciudad en concreto, sino hacia dónde se orienta; cómo está cambiando. Por ejemplo me interesó la transformación que está llevando acabo Seattle, en el estado de Washington, que está haciendo un esfuerzo considerable para incrementar la densidad de sus tejidos urbanos, construyendo vivienda social al tiempo que apuesta por la movilidad en bicicleta (cosa nada habitual en
los Estados Unidos).
Me interesa también el conjunto de ciudades holandesas de Rotterdam, Ámsterdam, Delft, La Haya, Utrecht,… que forman un conjunto de ciudades-territorio complementarias muy cercanas entre sí, de gran potencia económica y que
interactúan gracias a que comparten una inteligente red de servicios de transporte, logística, universidades… Unos de los retos de Barcelona (entendiendo por ‘Barcelona’ toda su área metropolitana) es su desproporción en tamaño e importancia con el resto de ciudades de su entorno. El modelo holandés puede ser una interesante referencia de cara a establecer un equilibrio más saludable entre las diferentes áreas urbanas y metropolitanas catalanas.

(RC): La crisis ha sido de unas dimensiones inesperadas: Dentro del ámbito de Barcelona, y vuestra profesión, esta crisis, ¿De qué manera ha afectado a Barcelona y qué herramientas hubieran sido ​deseables para atenuar, en parte, sus efectos?
(TC): Si bien ha sido una crisis económica general ésta se ha encarnizado especialmente con el sector inmobiliario y de la construcción. Puesto que nuestra profesión forma parte de este sector económico se vió arrastrada de forma implacable hacia el colapso.
Se sabe que en los peores momentos de la depresión la actividad del conjunto de los despachos de arquitectura en Barcelona ha llegado a reducirse en un 90%. Ello ha significado el desmantelamiento y práctica desaparición de
valiosísimos equipos de trabajo en arquitectura, el cese de actividad de grandes profesionales, la pérdida de una gran parte del conocimiento y experiencia adquirida y la expatriación forzosa de gran parte de los arquitectos más
jóvenes. La sensación general es que hemos asistido al final de un ciclo y que el nuevo ciclo que (tímidamente) estamos iniciando será totalmente diferente. Creo que estamos en el momento adecuado para orientar esta nueva fase de forma correcta, aprender de la situación anterior y no repetir los mismos errores.
En el futuro será importante contar con la arquitectura posicionándola en su correcto papel de servicio a la sociedad y al crecimiento económico. Por ejemplo; es socialmente muy poco conocido el inmenso trabajo que significa hacer un buen proyecto de arquitectura:
La formación que precisan los arquitectos debe ser completísima en todas sus dimensiones: cultural, técnica, de perspectiva histórica, de integración y servicio social,… el enorme esfuerzo de conocimiento de normativas, conocimiento profundo de complejos programas informáticos, aplicación de criterios de sostenibilidad y los meses de intenso trabajo para la generación de ‘proyectos de ejecución’; voluminosos documentos cada vez más precisos,
multidisciplinares y complejos. La remuneración de los proyectos de arquitectura en nuestro país no es en absoluto proporcional al ímprobo esfuerzo que realizan los arquitectos ni a las responsabilidades con que cargan. Y a pesar de ello, y esto es impresionante, los arquitectos barceloneses volcamos cada vez nuestra energía y entusiasmo ante cada nuevo proyecto, ante cada nuevo reto.

(RC): Barcelona es ya una ciudad de referencia en el mundo, pero como otras urbes, tiene sus problemas; ¿Cuál es el problema más grave que tiene Barcelona y que propones para solucionarlo?
(TC): Me gusta más hablar de soluciones que de problemas:
En el ámbito de la gestión, si nos referimos a la ciudad real, y no solo al municipio de Barcelona (el área construida de la ‘Barcelona real’ incluye varios municipios y se extiende por lascomarcas del Baix Llobregat, el Baix Maresme y el Vallès) nuestra ciudad tiene la posibilidad de superar la excesiva fragmentación de las administraciones municipales: Temas como la contaminación, la gestión del tráfico urbano, el transporte público, el encaje del turismo creciente, las políticas de vivienda, la generación y uso de espacios públicos, la re-industrialización, el auge de la logística, el futuro de grandes espacios libres como Collserola, o el frente marítimo metropolitano… no son necesariamente ‘problemas’ pero sí son temas que deberían ser abordados y trabajados desde una perspectiva de coordinación supramunicipal, metropolitana.
Por otra parte, desde un punto de vista cultural, noto un cierto olvido y creciente desinterés por la arquitectura por parte de una parte de la sociedad y las administraciones públicas. La arquitectura ha sido una de las dimensiones principales de la cultura catalana desde hace siglos (cosa que no sucede en la misma proporción en otras culturas vecinas) y sin embargo creo que no se actúa con decisión por mantener y promocionar la excelencia arquitectónica actual. Por ejemplo; es curioso que en Barcelona a pesar de su prestigio, no exista un acontecimiento de celebración, discusión y difusión general de la excelencia arquitectónica de resonancia internacional como los que se dan en Venecia o Santiago de Chile. Barcelona podría aprovechar mucho mejor su ​privilegiada posición para establecerse como plataforma internacional de arquitectura contemporánea.

(RC): En algún momento difícil, ¿Has querido cambiar de profesión? Y si no hubieses sido arquitecto, ¿Qué te hubiera gustado ser y por qué?
(TC): Ahora mismo no me imagino haciendo otra cosa y quizás te resulte extraño, pero ha sido en los momentos difíciles cuanto más entusiasmo he sentido por ser arquitecto. Los retos me estimulan, las dificultades entrañan también grandes oportunidades y los momentos difíciles nos hacen valorar los momentos mejores. He conocido arquitectos de otros países con grandes despachos y muchos proyectos en marcha que se mostraban tristes y estresados.
Nosotros hemos sido vacunados de ésta enfermedad. Después de la gran crisis podemos resistir cualquier cosa y, lo más importante: disfrutaremos apasionadamente todo aquello que hagamos.

(RC): ¿De qué obra te sientes más orgulloso?
(TC): Me siento orgulloso de todas. A su manera cada una encierra una historia, un proceso, la relación con los clientes, los constructores… Por otra parte las experiencias, dudas o pensamientos que un proyecto ha generado se plasman en otro proyecto posterior. Yo lo vivo como un proceso encadenado, y además todo proyecto y obra es producto del trabajo en equipo. Por estos motivos no las siento como ‘mis obras’ en exclusividad y se me hace difícil señalar una sola.
En nuestro despacho estamos contentos con todos los proyectos que hemos hecho y creo que en el equipo, si alguien nos pidiera que escojamos nuestro mejor proyecto probablemente responderíamos; -El que estamos haciendo ahora-! ​

(RC): Un edificio o infraestructura que te inspire de Barcelona y por qué…
(TC): Destacaría tres:
El Palau de la Música. Finalizado en 1908 por Lluís Domènech i Montaner fue financiado con fondos procedentes de suscripción popular. Es uno de esos edificios que logró representar las aspiraciones y valores de sociedad de la
Catalunya modernista de finales del s. XIX. Durante toda su historia y también en la actualidad el edificio ha logrado reunir el patrimonio simbólico y sentimental de todo un pueblo que se identifica con él.
El Pavellón de Mies van de Rohe en Montjuic. Una de las mejores obras del maestro construida para la exposición de 1927 (reconstruida en los años 80) es un icono de la arquitectura mundial. El hecho de que no tenga un uso definido (no es una vivienda, no es un museo…) hace que los visitantes se concentren como nunca en su arquitectura. Es una gran lección magistral construida.
La renovación del Mercat de Santa Catarina en Ciutat Vella. Construido en los años noventa es una de las últimas obras de Enric Miralles, uno de los mejores arquitectos catalanes de la historia. Magnífico ejemplo de cómo la creatividad y el talento de un arquitecto logra dotar de brillantez y alegría un edificio anodino al mismo tiempo que irradia actividad y calidad de vida en un barrio.

(RC): Si miras al futuro, ¿Qué ves?
(TC): Jajajaja,… ‘si miro al futuro’!? Los arquitectos no hacemos otra cosa que mirar al futuro constantemente. De hecho vivimos de ello: Trabajamos proyectos, y proyectar (como quien ‘proyecta’ un haz de luz) se hace siempre hacia ​delante, hacia donde miramos, hacia adonde nos movemos… hacia el futuro. No se puede proyectar mirando por el retrovisor.
Proyectar significa imaginar algo que no existe y definir cual es el camino que recorreremos para convertir lo que hemos imaginado en realidad. Decía un amigo mío que proyectar es lo más parecido a convertir los sueños en realidad. Los arquitectos vemos una ciudad, un lugar, una situación, una empresa, una iniciativa, un equipo… e imaginamos sus posibilidades de futuro. Por eso, mirando hacia el futuro veo… magníficos proyectos!​

Gracias, Toni por concedernos esta entrevista, ha sido fantástica, didáctica y amena; esperamos que nuestros lectores se diviertan y conozcan algo más de ti con nuestras 10 Rockin´ Preguntas.
¡Ahora ya eres uno de nuestros Rockin´ Invitados!

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