Venezia-Munich en coche, con un Mercedes-Benz S650-AMG

¿Cogemos el coche? Verano supone casi un acto reflejo pensar en vacaciones. Muchos, en esta época, pensamos en visitar países lejanos, destinos exóticos o playas de ensueño. El objeto no es otro que, además de cambiar el chip de la rutina que nos acompaña durante el año, es también el de acumular experiencias únicas y que perduren en nuestros recuerdos. Y con tal de acometer semejante objetivo, se nos presentan multitud de destinos, cuya lista sería inacabable.
Como no podía ser de otra manera, me detendré en aquellos que como yo, que les gusta perderse con un coche, por carreteras interminables, sin que el cansancio nos limite esa hambre de kilómetros: Muchos son, en estos días, los que me preguntan qué recorrido haría yo en estas épocas. Y no van errados en pensar en cuanto a que mi cabeza, inconscientemente, se mueve en la búsqueda de un destino, donde mi hambre de kilómetros, transpuse sobremanera!
No solo sueño en uno o varios recorridos o rutas, sino que un componente importante es el coche que vaya a conducir: añade un plus de exotismo al trayecto y que eleva ese viaje a otra dimensión, por lo que ese modelo de coche no debería ser uno cualquiera, sino aquel objeto de nuestros sueños, si nuestro bolsillo nos lo permitiera…. ¿Por qué no un Mercedes-Benz S650 – AMG? La razón es clara, es uno de los coches más deseados del mundo, cuya empresa fabricante ha sabido darle el empaque que tanto precisaba la marca: crear un producto exclusivo, con una mecánica a semejanza y con un equipamiento a medida, sobrepasando los límites de la imaginación.
Su motor ya es una leyenda: 12 cilindros que proporcionan suavidad de marcha y una serenidad solo digna de un nivel nada habitual, pero también una respuesta gracias a sus 630 caballos y un par motor de 1000 Newtons por metro, pero con un refinamiento que no solo es digno de elogio, sino una referencia dentro del mundo del motor.
Suavidad y serenidad no tienen porqué estar enfrentados al término eficacia, sino se complementan: el V12 se combina con un cambio automático 9G-Tronic, cuyas 6 velocidades confieren al conjunto no solo esa eficacia, sino un dinamismo inaudito, pero capaz de aislar el interior en forma de confort: En ese interior solo cabe el conductor, centro de todas las atenciones y protagonista de un mundo lleno de sensaciones, como si de un salón de lujo moderno, propio de un ambiente acogedor de bienestar.
El tacto merece una atención especial, solo los mejores materiales, la mejor piel y de alta calidad, y tratada de manera artesanal. Los asientos multicontorno, miman el cuerpo gracias a una sujeción lateral sobresaliente gracias a sus cámaras de aire inflable: combinado con sus programas de masaje, se confirma que el conductor es el centro de todas las atenciones más allá del alto standing, inimaginables hace pocos años en el interior de un coche.
Solo así se combate el cansancio en trayectos largos, sin límite de tiempo: el tiempo lo marca el disfrute y la capacidad de uno mismo de disfrutar del trayecto.
Un viaje en semejante máquina no puede ser banal, sino un trayecto propio de aquellos que disfrutan con el arte de diferentes ciudades y la sensibilidad propia de vivir culturas tan diferentes como la latina y la germánica…. ¿Porque no un Venecia – Munich?
La antigua capital de la otrora República Serenísima de Venecia, o por lo menos sus alrededores, por razones obvias, se convierten en el punto de partida de un viaje que aúna la belleza de esas ciudades que jalonan el trayecto, como la belleza de la naturaleza propia de los Alpes italianos y austríacos.

El trayecto es uno de los más bellos y hermana ciudades como Verona, ciudad romántica por excelencia, y famosa por su belleza. O Trento, una de las ciudades más ricas de Italia, conocida por su Concilio. A partir de aquí se suceden ciudades propias del Trentino – Alto Adigie, o Tiroll sur, como Bolzano / Bolzen, Bresanonne / Brixen, y por último, el Passo del Brennero / Brennerpass. A partir de este punto, queda la frontera austríaca ante nosotros. Aquí dejamos la autopista italiana A22, conocida como Autostrada del Brennero, y nos incorporamos a la autopista austríaca A13 conocida por su versión en alemán, Brennerautobahn.
El Passo del Brennero / Brennerpass, históricamente, ha sido uno de los pasos de montaña más codiciados de los Alpes, ya que es el paso alpino más accesible por su baja altitud, 1.370 metros: Con el tiempo se ha convertido en la principal arteria de comunicación entre Italia y Austria.
La sinuosidad de la autopista austríaca A13 hasta Innsbruck la convierte en ideal para disfrutar del Mercedes-Benz S650 – AMG: su rodaje deportivo homónimo AMG, basado en la tecnología MAGIC BODY CONTROL, cuya función de inclinación en curvas, reduce drásticamente la percepción de fuerzas transversales, traduciéndose el paso de curva en un elevado confort. Confort es el sustantivo más empleado en este texto, ya que acompaña en todo el recorrido: sean carreteras sinuosas, o largas rectas, la conducción de este vehículo es un placer.
Esa sinuosidad nos sigue acompañando desde que dejamos Innsbruck, ciudad famosa por su belleza y por la práctica de deportes invernales.
El color verde es la tónica habitual en el recorrido, a lo largo de los valles que recorremos hasta la frontera alemana en Kiefersfelden, a su paso por el río Eno, límite natural con la República Federal de Alemanía, cuyo tramo final hasta Munich se convierte en un placer a medida que descendemos hasta la bella Baviera.

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