Vanesa Martin, bajo las luces del Liceo

Foto: YouTube
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Vanesa Martin bajó las luces del Liceo de Barcelona el pasado 17 de mayo para tejer con su voz una explosión de melodías llenas de melancolía, dulzura y sentimiento, al tiempo que por arte de magia despojaba con su mirada andaluza el corazón de mi ciudad. A veces sí que la vida improvisa, desordena, además de derramar un seductor hechizo que justo ese día se propagó por todo el recinto con unos pocos polvos de las mariposas, ese polvo con aroma a música que nos emociona e incita a volar hacía el verso más vehemente que posee cada una de sus canciones.
Las entradas estaban agotadas desde hacía unos cuantos meses y el éxito se intuía antes incluso de empezar. Sus canciones valen incendios y no quedarse injustamente encerradas en olvidados cajones. Y así fue, apostar todo al rojo era apostar sobre seguro y en un abrir y cerrar de ojos, nada más salir toda ella vestida de negro, creó un clima de complicidad entre los miles de asistentes que se aproximaron al templo de la música de la ciudad condal. El público entregado no cesó de corear y cantar cada una de sus conmovedoras letras.
«Munay», su último disco fue la gran excusa para volver a disfrutar sobre el escenario de la garra, el corazón y el talento de la cantante malagueña. Su calor de su fuego se tradujo en música, sensibilidad y magia que en un soplido se apoderó de las almas más entregadas. Convirtiendo el suave vacío del silencio en una profunda atmósfera afligida pintada del color de la noche donde ella puso la estrella iluminada por su luz en canciones como: “Ya”, “Descubrí”, “Te has perdido quien soy”, “Que se entere Madrid” o “Santo y seña”.

Hay cometas que se pierden en el cielo, y hay estrellas como ellas que se iluminan a cada paso que dan. Su voz sobresalía por todo lo alto y como si estuviera frenando enero en pleno mes de mayo, fue parando el tiempo con el fervor de cada uno de sus éxitos de su ya fulgurante carrera. “Frenando Enero”, “Polvo de mariposas”, “Sin saber por qué”, “9 días”, “Trampas”, “Si me olvidas” “Aún no te has ido” y el punto álgido conComplicidad.

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Vanesa Martin tiene el arte de hilar como nadie las palabras del amor y de estremecernos con cada uno de los golpes que recibimos del remitente al que alguna vez escribimos en soledad y llamamos desamor. Todos nos sentimos identificados con sus letras y todos nos las volvimos hacer nuestras, a lo largo de unas más que generosas dos horas de concierto, difícil será devolvérselas pues nos las llevamos ya con nosotros, en nuestra maleta llena de recuerdos y cuando regrese se las entregaremos de nuevo para que nos las vuelva a cantar como quien le lee un cuento a un niño para que se duerma relajado con la mejor de las sonrisas, aquellas sonrisas que brillan y perduran para siempre.

Una velada maravillosa de la que Barcelona no olvidará, y de la que desea más remolinos y altibajos de emociones siempre que sean firmadas y cantadas de su puño y voz. Mientras el mar de nuestra ciudad, nuestro veterano Mediterráneo, guardará el secreto que en un día de mayo del 2017 el Liceo cayó rendido a sus brazos. ¿Y ahora? ¿Cómo lo resolvemos? ¿Tal vez en febrero? Me gustará que aparezcas por sorpresa mientras hago de ello un ovillo con todo lo que sabemos.

 

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